El Parque Escultórico de Tjuvholmen, un destino cálido y familiar, tiene mucho que ofrecer, no sólo por sí mismo, sino también por la belleza de su entorno natural y su proximidad al museo Astrup Fearnley. Le entrarán ganas de contemplar este bello conjunto escultórico no sólo desde tierra, sino también desde el mar, gracias a su proximidad a los fiordos. La vitalidad del parque se debe a su proximidad a la vida urbana de Oslo y a las innumerables vistas que ofrece para una fotografía perfecta, lo que lo ha convertido en un punto de interés para las organizaciones culturales y ha sentado las bases de su fama turística.
En definitiva, este parque es un hermoso destino para pasar el día, tanto para los amantes del arte como para los demás.